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viernes, 18 de marzo de 2011

Congreso Internacional de Arguedas en Arequipa

Del 27 al 29 de junio.
La Universidad Nacional de San Agustín y el Gobierno Regional de Arequipa invitan al público en general al Congreso Internacional José María Arguedas - Arequipa 2011

En Arequipa estuve doce días. Allí escribí quince páginas,las finales del capítulo III.

Por primera vez viví en un estado de integración feliz con mi mujer.

Por primera vez no sentí temor a la mujer amada, sino, por el contrario,

felicidad sólo a instantes espantadas. El pino de ciento veinte metros

de altura que está en el patio de la Casa Reisser y Curioni,

y que domina todos los horizontes de esta ciudad intensa

que se defiende contra la agresión del cemento feo, no del buen cemento;

ese pino llegó a ser mi mejor amigo.

“El zorro de arriba y el zorro de abajo”, José María Arguedas

ORGANIZA
Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa.

CONVOCATORIA
José María Arguedas a través de su obra ha ampliado la manera de entender
la realidad cultural del Perú. No es posible comprender la problemática,
posibilidad y grandeza de nuestra cultura sin su enorme legado.
A cien años de su nacimiento, la Universidad Nacional de San Agustín
quiere rendirle homenaje, por esta razón invitamos a la comunidad académica
y lectores de la obra de Arguedas a presentar sus ponencias para
el Congreso Internacional José María Arguedas Arequipa 2011.
OBJETIVO
Propiciar el diálogo académico, interdisciplinario y descentralizado
sobre la vigencia del pensamiento en la obra literaria y antropológica
de José María Arguedas.
PRESENTACIÓN DE PONENCIAS
Temario
- La reflexión cultural contemporánea y la obra de Arguedas.
- Reflexiones sobre la ética y la política reconsiderando la obra arguediana.
- Arguedas y la educación de la diferencia cultural: políticas educativas,
modelos pedagógicos.
- La crítica latinoamericana y la obra de Arguedas.
- Sexualidad, masculinidades y feminidades en la obra de Arguedas.
- Arguedas y los discursos de la identidad cultural.
- Arguedas y la tradición popular: narrativa oral, arte, música.
- La figura de autor de Arguedas y el relato autobiográfico.
- Arguedas y la escena literaria latinoamericana.
- La influencia de Arguedas en la literatura peruana reciente.
- José María Arguedas y las Ciencias Sociales.
Cronograma:
Entrega de ponencias: del 1 de abril al 30 de abril del 2011
Calificación por el Comité Académico: del 7 al 21 de mayo
Resultados: 23 de mayo (serán comunicados vía internet)
Entrega:
Vía internet a la dirección: lalibreriaunsa@hotmail.com
Extensión:
Mínimo 5 y máximo 8 páginas (incluyendo la sumilla).
Formato:
Las ponencias deberán estar escritas en Microsoft Word versión 97 - 2003
Times New Roman, 12 puntos, espacio y medio.
Estructura:
Hoja de Datos Personales:
  1. Nombre completo
  2. Grado académico indicando la universidad de origen
  3. Dirección de correo electrónico
  4. Teléfono o celular
  5. Dirección en la ciudad de residencia
  6. Hoja de vida (máximo 8 líneas)
Contenido:
  1. Título
  2. Autor
  3. Sumilla (máximo 10 líneas)
  4. Contenido del trabajo.
  5. Conclusiones (opcional)
COMITÉ ACADÉMICO
- Dr. Miguel Ángel Huamán (Universidad Mayor de San Marcos)
- Dr. Fernando Rivera Díaz (Universidad de Tulane – Estados Unidos)
- Mg. Odi Gonzales Jiménez (New York University- Estados Unidos)
- Mg. Willard Díaz (Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa)
- Dr. Jose Luis Ramos Salinas (Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa)
INVITADOS
Internacionales
- William Rowe
- Martín Lienhard
- Roland Forgues

viernes, 28 de enero de 2011

Fragmentos de Todas las sangres

Estremecido terminé de leer Todas las sangres, alguna vez injustamente descalificada por algunos; y es acaso la menos leída de Arguedas, quizá porque sus aproximadamente 600 páginas intimidan. No obstante, es un libro imprescindible en la literatura peruana y latinoamericana. Todas las sangres abarca y cierra un mundo que, paradójicamente, crece y se expande como ese “sonido de grandes torrentes que sacudían el subsuelo, como si las montañas empezarán a caminar”, con el que termina la novela a la muerte de Rendón Wilka. Es sin duda la novela total de José María Arguedas.

Aquí unos fragmentos que dan cuenta de su potencia como narrador, su fina sensibilidad y agudeza como observador: unas chispas del sol.


De la bandera peruana

Las comunidades todavía aisladas de indios, no conocen del Perú sino la bandera. No saben siquiera pronunciar el nombre de la patria; no conocían ni conocen, casi todas ellas, el hombre de la provincia, mucho menos del departamento “¡Bandera piruana!”, sí, saben decir. E intentan protegerse con ella de las incursiones de los hacendados, de las autoridades políticas, de los policías. Y la agitan cuando se sienten felices. Porque hasta hace poco, todos, miserables y todopoderosos, respetaban esa misteriosa insignia. Bosques de banderas peruanas tiemblan sobre las chozas que las familias sin casa construyen “clandestinamente” en los arenales sin dueño que invaden en los alrededores de Lima. Cada vez las ponen a mayor altura sobre carrizos excepcionalmente grandes o empalmando dos o tres cañas. Pero ya las balas no respetan la “bandera piruana” en los últimos años; al pie de ella caen muertas criaturas y hombres hambrientos. No la cambiarán, sin embargo, los indios, no sabemos hasta qué tiempos, y según lo que hagan ellos mismos y quienes los consideran únicamente como caballos de tiro.

Todas las sangres (Pág. 39, Tomo II, Ediciones Peisa, 1973)


De los emigrantes andinos

Los jóvenes emigraron a Lima casi todos; tras ellos las muchachas resolvieron también ir “a buscar la vida” en la capital. La hija de un anciano pobre podía en la gran ciudad emplearse de sirvienta de “una casa grande” y no ser vista jamás por un compoblano. Acudía a las fiestas de los clubes provincianos, al de los pueblos vecinos, los sábados que podía obtener permiso de sus patrones, y se divertía. No se le preguntaba por su trabajo, y si algún mozo se interesaba por ella, la joven podía dar una dirección falsa o citar al pretendiente en otra fiesta, o en un parque próximo a la casa de sus patrones. “Se sospechaba” en seguida cuál era, en ese caso, el trabajo de la muchacha, pero en Lima tan condición no disminuía su categoría social, porque los jóvenes que acudían a esas fiestas, salvo raras excepciones, trabajaban en ocupaciones equivalentes: eran obreros de fábrica, empleados de baja categorías de las grandes casas comerciales, policías, choferes.

Hombres y mujeres trataban de asimilar rápidamente los modales ciudadanos; aprendían los bailes de moda y a usar los trajes y peinados impuestos por la influencia norteamericana. La mayor parte de estos emigrados exageraba los nuevos usos de la ciudad, y la forma cómo danzaban los bailes de moda; procurando demostrar que los dominaban, daban a la apretada concurrencia de los salones alquilados un aspecto entre grotesco y triste para el espectador sensible. Era evidente que muchas de las parejas no se divertían, sino que simulaban; padecían tratando de retorcerse, de seguir el compás endiablado o muy lento de los bailes “afro-cubanos” o “afro-yanquis”. En sus músculos seguían aún rigiendo “la pesadez” del habitante andino, duro de cuerpo, por la práctica de subir y bajar inmensas cuestas y respirar el aire de las grandes alturas. ¡Por fin! Como despedida de la fiesta se tocaban huayno o pasacalles. Entonces se lanzaban a bailar como presos recién liberados, muchas parejas, y gozaban; otras, especialmente por parte de las muchachas bailaban como desanimadas, porque procuraban demostrar que ya estaban totalmente “deserranizados” y que habían olvidado el huayno, y no faltaban hombres y mujeres que no salían a bailar las danzas de sus pueblos declarando en voz alta que se habían olvidado de ellas. Y de verdad, muchos de estos jóvenes no podían bailar; la vergüenza los estorbaba; eran los mismos que se negaban a hablar el quechua y que padecían mientras intentaban bailar con la mayor “destreza” los bailes extranjeros.

Todas las sangres (Pág. 121, Tomo II, Ediciones Peisa, 1973)


Brillante narrador

Don Bruno rezaba sobre la tumba de su padre, casi a la media noche. El panteonero esperaba en la puerta, sentado junto al potro blanco que parecía protegerlo.

Don Fermín y su mujer dormían. Matilde había admitido que Rondón Willka era, de verás, peligroso. Y soñaba algo agitada que don Bruno la arrastraba hacia el río; le gritaba que sus ojos eran del color de las piedras que una tempestad de rayos había desplazado en la quebrada. “Debes morir antes que la ambición pudra tus ojos; no son tuyos sino de mi río; de mis piedras”, le gritaba su cuñado.

– ¡Hay que matarlo, Fermín! ¡Dale un balazo!

– ¿Qué pasa? ¿A quién? –dijo sobresaltado el minero, y pidió la lámpara.

Matilde estaba ya sentada. Sudaba un poco y frío. Parecía espantada.

– ¡A Bruno! –dijo el minero–. Te convenciste.

Matilde se abrazó a su marido y se echó a sollozar.

– ¿Tú? ¿Tú, Matilde?

– Prefiero la realidad al sueño. Acepto tu plan, querido. ¡Lo acepto!

Luego miró a su esposo, con los ojos aún empapados, pero con una expresión firme y enérgica, como si ordenara la consumación de algo muy grave.

Don Fermín la besó en la mejilla. Le acarició la cabeza.

– ¡Amor! Todo se hará a su debido tiempo. Ahora duerme tranquila.

Y apagó la luz.

Todas las sangres (Pág. 152, Tomo I, Ediciones Peisa, 1973)


Aquí un video del CARNAVAL DE TAMBOBAMBA EN VOZ DE JOSÉ MARÍA AGUEDAS, una de las canciones que más le gustaba al escritor. Canta al tambobambino que se lo llevó el río de sangre.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Fernando Rivera en Homenaje a Arguedas


Por Jorge Monteza

Los resúmenes a veces no dicen nada y otras, apenas son un lejano aroma provocador; con el ánimo de lograr lo segundo, contamos sobre lo que versó la Conferencia de Fernando Rivera el pasado martes 21 en el marco de Homenajes a José María Arguedas por el centenario de su nacimiento. El evento ha sido posible gracias a la organización de la Revista de Investigación Apóstrofe, los estudiantes de la Facultad de Cs.Hs. Sociales y el auspicio de la Oficina de Arte y Recreación de la UNSA, y por supuesto, gracias también a la gentileza de Fernando Rivera quien por esta fecha navideña se encuentra de visita en Arequipa. Él es profesor de Literatura en la Universidad de Tulane EE.UU., se doctoró en la Universidad de Princeton, es el autor de Barcos de arena (cuentos) y la novela Invencible como tu figura, acaba de terminar un libro de investigación sobre la obra de Arguedas. Su ponencia para dicho evento tituló: José María Arguedas, una escritura entre la reciprocidad y el amor, en la cual abordó dos temas fundamentales: Primero, La demanda de amor en la novela Los ríos profundos. Trató sobre uno de los pasajes más cautivantes de esta novela: la asistencia humanitaria de Ernesto en la agonía de la opa Marcelina, pasaje lúcidamente interpretado con una mirada desde uno de los principios fundamentales en la práctica cultural andina: la economía de la reciprocidad, consistente en dar para recibir, recibir para dar, también entendido como la economía del don, principio dentro del cual la carencia de afecto produce una demanda de amor a la que se debe responder con una entrega de afecto y dignidad, aún en la inexorable muerte; esto es lo que constituye a los sujetos como tales, como alguien que “es gente”· para la comunidad andina, y por el contrario, la indiferencia, es propia de alguien que “no es gente”.

El segundo tema que abordó fue uno de larga data en la literatura peruana e hispanoamericana: la representación del indio en estas literaturas. Desde una perspectiva actual Fernando analizó La irrupción de la obra de Arguedas en la representación del indio. Haciendo un recorrido por las dos imágenes arquetípicas construidas por la imaginación occidental, la del salvaje caníbal y la del buen salvaje, pasando por el “lugar” que los indios debían ocupar en la (re) construcción de la nación a inicios del siglo XX; llega a la conclusión de que Arguedas no habla del indio -y por eso no es un indigenista-, no habla, es decir, de esa creación arquetípica que la mirada occidental creó y el indigenismo clásico propagó, sino de seres humanos que la historia de América ha devenido en llamarlos equivocadamente “indios”.

Sabemos que esta ponencia ha sido un fragmento del libro de Fernando que hacia los primeros meses de este ya asomado 2011 aparecerá en las librerías académicas de diversos lugres de América, en Arequipa contamos con que La librería de la UNSA lo tenga en sus estantes. Y si el resumen ha despertado interés, pues a por la carne, a esperar el libro y el Homenaje por el Centenario de Arguedas que la Revista de Investigación Apóstrofe y la Oficina de Arte y Recreación de la UNSA preparan.

lunes, 1 de noviembre de 2010

José María Arguedas. Congreso Internacional.


Del 04 al 08 de julio del 2011

La Escuela de Literatura de la Universidad Mayor de San Marcos convoca a la comunidad académica y a los lectores de la obra literaria de José María Arguedas a participar en el congreso que se realizará en dicha casa de estudios.