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Docente en la Universidad La Salle, autor de Sombras en el agua (2011).

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Plan lector


TRAMPAS AL PLAN LECTOR
Por: Jorge Monteza

Es claro que uno de los retos que tiene que afrontar el Plan Lector es la falta de hábito de lectura en los peruanos, pero no es el único. Ni bien ha empezado a ponerse en marcha este plan oficial, ya le han salido trampas en el camino.
Una vez difundidas las estadísticas que revelan el exiguo hábito de lectura del peruano promedio y los bajos niveles de los escolares en comprensión de lectura, ya hay quienes se han valido de esto, como quien coge limones caídos del cielo, para sacar partido de la situación.
Es ya bastante evidente la proliferación de cursos de lectura veloz, así como ediciones –informales por supuesto- de obras resumidas. Pues bien, es necesario saberlo, esta comercialización del tema no ayuda en nada a lo que busca solucionar el Plan Lector. Estos cursos, la mayoría intensivos y casi al paso, con el disfraz de ser la cura, resultan tan dañinos como la enfermedad, en la medida que desvirtúan el problema.
Es muy común que a través de la tele, la radio y afiches se ofrezcan cursos de lectura veloz junto a cursos de “atractivo y encanto personal”. Recientemente recibí un volante que ofrecía uno de estos cursos con el título de “lectura inteligente” –como si hubiera una lectura no inteligente- y se promocionaba como el único método válido y eficaz para leer, la sospechosa y algo redundante conjunción de las palabras “lectura” e “inteligente” en un volante, no puede tener sino fines comerciales.
Un especialista en el tema como Luis Jaime Cisneros ha observado ya varias veces que “la lectura veloz no garantiza el aprovechamiento de lectura alguna y que no es un método para aprender a leer ni es una manera aconsejable de entrenarse en la compresión de textos”, puesto que la lectura no es una decodificación de un conjunto de palabras como se suele creer ingenuamente. Es preciso entender que la lectura no busca identificar letras de un texto, ni siquiera reconocer significados de palabras; se trata de comprender el sentido de un texto, y eso se logra solamente cuando podemos ver mentalmente una estructura, un sistema armonioso de imágenes y significados.
En Internet, estos cursos de lectura veloz, están al alcancé de un clic, y todos argumentan su importancia con el mismo rollo: “es indispensable aprender a leer rápido en la época actual (…)” “en este curso aprenderá a aprovechar el tiempo y a asimilar una gran cantidad de información, incluso con menos esfuerzo que antes” (la cita es literal). Frases como ésta son el gran gancho. Si por algo se caracteriza nuestra época es porque todos queremos avanzar más rápido en todo con el menor esfuerzo posible. La nuestra es una época en la que todo el mundo busca atajos, no se sabe muy bien a dónde, pero es preciso tomarlos. Si uno quiere adelgazar se toma una pastillita o compra algún producto de los que venden en la tele, y si quiere ganar masa muscular, otra pastillita; si se quiere leer todo lo que el Plan Lector dispone, un curso de lectura veloz, y si por A o por B tampoco se puede con el curso, ahí están los libros de obras resumidas entre los que se pueden encontrar un Quijote de 200 páginas y si le parece mucho, los encontrará también de 150 o hasta de 100 y por último léase el argumento que viene en 3 páginas.
Pero lo que ocurre con estas fórmulas es que nos estamos perdiendo precisamente la lectura y la literatura, tenemos la ilusión de tomar el todo sin saber que lo estamos cambiando por la nada; estamos una vez más evadiendo el problema.

1 comentario:

  1. Jorge,

    además de lo que mencionas, las otras trampas vienen de quienes deberían facilitar la implementación del Plan Lector: profesores,directores, padres de familiar y algunos editores oportunistas. Lo más paradójico es que quienes son los directamente implicados no suelen decidir qué van a leer: los alumnos. Y muchas veces termina imperando el gusto del profesor.

    Lo otro son los prejuicios contra ciertas lecturas porque se cree que la literatura tiene una función moral o educadora. Escribí sobre este tema en

    http://blog.pucp.edu.pe/item/17260 (Los maestros y el plan lector)

    Saludos,

    Arturo C.

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